
La decepción suele venir acompañada de frustración, que es ese otro sentimiento que nos visita cuando somos conscientes de que el milagro no se ha materializado y que por mucho que queramos, aquello que precisamente un día deseamos, no pierde sus cualidades (pues siempre tuvo las mismas) pero si que se nos hace mas obvio su existencia sin exaltación de lo positivo, y al quedar ante nuestros ojos... común, como el resto de su especie, lo convierte de pronto en normal, cotidiano, mediocre si se me apura (y no uso este término de forma despectiva, ojo)… Esa decepción aunque superable, deja su reminiscencia y con ella la frustración nos hace plantearnos tantas y tantas cuestiones que, no terminamos de concebir el momento en el que pueda soportarse esa angustia. Sentimiento este último mas intenso y peor que el resto, pero sin duda el menos duradero… Todo es efímero, aunque lo efímero también deja su huella…

